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Despensa de transición hacia una dieta limpia

Despensa de transición hacia una dieta limpia
admin

La despensa es nuestro punto de partida. Comemos lo que cocinamos y cocinamos lo que tenemos en la despensa

Texto: Vanessa Losada, naturópata, especialista en nutrición naturista, ecofood coacher y directora del Aula de Biococina “El Sentido del Gusto”.
Cuando se trata de hacer el cambio hacia una alimentación sana, nos encontramos frente a una página en blanco sin saber por donde empezar. La excesiva cacofonía alimentaria nos confunde, nos distrae y resulta complicado entender cuál es la mejor opción para hacer la transición hacia una dieta más limpia y saludable.
Normalmente nuestra buena voluntad nos lleva a comenzar la andadura con una dieta que, con más o menos sacrificio, conseguimos seguir durante al menos un mes. Poco a poco se nos van acabando los recursos y volvemos a estar en el mismo punto de partida. Poco podemos aprender a partir de una inconclusa hoja de ruta con fecha de caducidad. Nos faltaron las herramientas necesarias para empezar a caminar sin caer, aquellas que son la clave para poder integrar y entender él cómo, cuándo y porqué.
Para comenzar este nuevo viaje debemos tomar conciencia y construir una nueva rutina que transforme nuestro estilo de vida. Se trata de reeducar nuestro hábitos, nuestros valores, y nuestra manera de ver el mundo. Entregarnos al aprendizaje y empezar a crecer de nuevo.

¿Por dónde empezamos?

La despensa es nuestro punto de partida. Somos lo que comemos, comemos lo que cocinamos y cocinamos lo que tenemos en la despensa. Si quieres cambiar el mundo empieza por la despensa; tu despensa es el resultado de un conjunto de decisiones que dependen de tu criterio y determinan qué vamos a consumir.
Deshazte de lo que te perjudica e introduce nuevos alimentos saludables, sostenibles, respetuosos con el medio y ricos en nutrientes.
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¿Qué comemos?

  • Come alimentos frescos, ecológicos y locales, alejados de todo proceso industrial.
  • Incluye alimentos de gran valor nutricional que te proporcionen vitaminas, minerales y oligoelementos; te aporten energía y equilibren tu pH.
  • Introduce el 50% de vegetales en cada comida entre crudos y cocinados.
  • Toma al menos 3 piezas de fruta pelada todos los días, entre horas o en el desayuno.
  • Incluye hojas verdes en la alimentación: col verde, espinacas, rúcula, berros, hierba de trigo, brotes, algas.
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  • Opta por menos proteína animal en tu dieta y más proteína vegetal.
  • Reduce la ingesta de carne y opta, de vez en cuando, por una carne biológica de buena calidad cocinada a baja temperatura.
  • Introduce cereales integrales enteros como el arroz integral, quinoa, mijo, trigo sarraceno, cebada.
  • Reduce la ingesta de grasas saturadas de mala calidad como la mantequilla, margarina, aceite de palma y fritos.
  • Aumenta la ingesta de legumbres naturales (no de conserva); sobre todo lenteja, garbanzo y azukis.
  • Incluye alimentos altamente enzimáticos en tu alimentación: germinados de alfalfa, sala de soja, vegetales crudos, miso, kefir…
  • Incrementa el consumo de alimentos ricos en omega 3: aceite de lino, nueces, caballa, arenque, sardinas, anchoas, anguila, salmón salvaje.
  • Bebe 2l de agua mineral de baja mineralización al día.
  • Toma té verde al menos 3 veces al día.

    ¿Qué eliminamos?

  • Elimina las grasas trans o hidrogenadas incluidas en la bollería industrial, margarinas, fritos… Son grasas convertidas químicamente a sólido, que sirven como conservante en la alimentación industrial.
  • Evita la bollería, repostería, chuchería, galletas, chocolate con leche.
  • Elimina azúcar, mermelada y edulcorantes como la sacarina.
  • No consumas salsa preparadas.
  • Retira de tu despensa latas, conservas no ecológicas, alimentos congelados o precocinados.
  • Elimina el café, bebidas carbonatadas y alcohol.
  • Retira los lácteos de mala calidad; leche, nata, quesos industriales.
    Sustituciones:
  • Sustituye el café por té rojo, achicoria o malta.
  • Cambia la leche por bebidas vegetales ecológicas de almendras, arroz o avena.
  • Retira el queso industrial y sustitúyelo por queso de cabra ecológico.
  • Reduce la ingesta diaria de cereales y harinas con gluten introduciendo otros como el mijo, quinoa, trigo sarraceno o arroz.
  • Si no puedes resistirte ante una bebida carbonatada, opta por bebidas de fermentación natural como el kefir o kombucha.
  • Sustituye las grasas saturadas de mala calidad por el aceite de coco de primera prensa.
  • Reduce el consumo de carne y proteína animal e introduce en su lugar proteínas vegetales como la espirulina, quinoa, trigo sarraceno, legumbres, frutos secos, guisantes, setas
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  • Cambia los huevos por huevos ecológicos.
  • Elimina alimentos refinados como el azúcar blanco, harina blanca, pan blanco, pasta blanca, arroz blanco, sal de mesa refinada y sustitúyelos por productos integrales sin refinar.
  • Evitar el exceso de sal. Toma sal marina sin refinar o sal gris de Guerande.
  • Elimina las salsas preparadas y haz tus propias salsas con aceites de primera prensa, frutos secos en crudo, salsa de soja ecológica, vinagre de manzana o arroz.
  • Sustituye el azúcar blanco o de caña por otros endulzantes de mejor calidad y que mantiene los niveles de glucosa en sangre más estables: azúcar de coco, sirope de agave, melaza de arroz.
  • En vez de tomar edulcorantes como la sacarina, introduce stevia natural.
  • Utiliza mermeladas ecológicas con mayor cantidad de fruta y edulcoradas con sirope de agave.
  • Cambia el chocolate con leche por chocolate negro del 90%.
  • Elimina la bollería industrial. Cuando te apetezca una galleta o algo de repostería, mejor hacerlo en casa utilizando harinas ecológicas y endulzando con sirope de agave o azúcar de coco. Si no tienes tiempo siempre puedes comprar galletas o repostería ecológica de buena calidad hecha con sirope de agave.
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